
Los pasados días 22, 23 y 24 de agosto se realizó en la ciudad de Barquisimeto un retiro vocacional dirigido por la hermana Elizabeth Vargas y con la ayuda de la Hermana Yenny Martínez. El retiro contó con la participación de 8 jóvenes; 4 de ellas provenientes de Sanare estado Lara: Maria José, Maria Teresa, Noheli y Roxana; también del estado lara pero esta vez de Duaca Sharon; de Valencia estado Carabobo participaron Andreina, Wendy y Lisgley, y de la ciudad de Barquisimeto Madian.

El encuentro comenzó el día jueves en la noche con la llegada de las 4 jóvenes de Sanare, esa primera noche compartimos de una manera informal acerca de nuestra vida y la experiencia de nuestro llamado a la vida religiosa paulina.

El día viernes desde tempranas horas de la mañana comenzaron a llegar las otras jóvenes de valencia, Duaca y Barquisimeto lo que nos dio la oportunidad de comenzar formalmente nuestro retiro a las 10:30am.



El segundo día de nuestro fue totalmente sobre llamado a la vida religiosa paulina. Durante la mañana reflexionamos acerca del llamado, los signos del llamado, actitudes propias del que siente llamado y nuestra vida en la óptica de ese llamado. Por la tarde seguido del video “La decisión es tuya” dimos a nuestra reflexión el matiz propio de Paulinas, a través de imágenes, reflexiones y escritos de nuestros fundadores vimos quienes somos la hermanas Paulinas, cual es nuestra misión dentro de la iglesia y de la sociedad, cual es nuestra espiritualidad, nuestras características de misionera... y todo lo que creativamente las jóvenes querían preguntar fue respondido.


El día domingo tal y como lo habíamos programado terminamos el retiro después del almuerzo. Pero antes muy temprano en la mañana salimos en peregrinación a Santa Rosa, lugar donde se encuentra la imagen de la virgen Divina Pastora, las jóvenes amaron esa experiencia de ir al encuentro de Maria Madre de Dios y Madre nuestra, expresaron que lo experimentaron como una manera de confiarle a la Madre lo que Dios a través de su Hijo Jesús quiere hacer con cada una. Regresamos a la casa para almorzar y terminar nuestro encuentro con una profunda oración de acción de gracias a Dios y a cada una de nosotras por esta oportunidad que nos dimos de reflexionar, contemplar, y valorizar nuestra viva vocacionada para Dios.
