
María es modelo de esa Iglesia que porta a Cristo a los demás. Antes del nacimiento de Jesús, cuando lo lleva en su vientre, visita a Isabel (cf. Lc 1,39-56), y le lleva la alegría del evangelio. Ella lo muestra también a los pastores y a los magos. De forma especial, después de la resurrección, está presente en la primera comunidad cristiana, unida a la oración de los apóstoles, que esperan el Espíritu Santo en Pentecostés. El Espíritu Santo es la fuerza principal que impulsa a la Iglesia a ser misionera. Por todo esto, la Iglesia entera y cada uno de los cristianos hemos estado seguros de la presencia de María al lado de cada misionero y de cada evangelizador. Por esta razón, llamamos a María ‘Reina de los Apóstoles’.
Dios todopoderoso,
que derramaste
al Espíritu Santo
sobre los apóstoles,
reunidos en oración con María,
concédenos,
por intercesión de la Virgen,
entregarnos fielmente
a tu servicio
y proclamar
la gloria de tu nombre
con testimonio
de palabra y de vida.
que derramaste
al Espíritu Santo
sobre los apóstoles,
reunidos en oración con María,
concédenos,
por intercesión de la Virgen,
entregarnos fielmente
a tu servicio
y proclamar
la gloria de tu nombre
con testimonio
de palabra y de vida.
Como Familia Paulina celebramos junto a toda la Iglesia la fiesta de María Reina de los Apóstoles el sábado anterior al domingo de Pentecostés.
Fuente: http://www.4buenasnoticias.com/