
Jesús parecía vivo. Con el oído junto a la puerta, aparentabaquerer oír si dentro de la casa alguien le respondía. Hubo discursos y elogios. Todos admiraban aquella preciosa obra de arte. Un observador muy curioso, encontró una falla en el cuadro. La puerta no tenía cerradura. Y fue a preguntar al artista: "Su puerta no tiene cerradura. ¿Cómo se hace para abrirla?". "Así es, –respondió el pintor–. Porque ésa es la puerta del corazón del hombre. Solo se puede abrir desde dentro". Autor: Yuli M. Méndez
Tomado del libro:
Vitaminas diarias para el espíritu.
Autor: Humberto A. Agudelo C.
Editorial Paulinas.
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