

Cuando hablamos de una vocación sacerdotal o religiosa, es aún más delicado el
tema del amor, pues somos quienes evangelizamos y anunciamos la buena noticia, que es noticia de amor. El testimonio es el mejor medio por el que se puede enseñar y anunciar el evangelio, si el testimonio verdaderamente es cristiano es mucho más fácil contagiar al otro de estas actitudes, que simplemente anunciando de palabra, la vocación religiosa requiere un compromiso grande y personal, es solo entre Dios y yo, tal vez sea afianzada o animada por otras personas que han sido medio divino para el llamado, pero quien responde a este llamado y le da el sentido que merece es solo quien ha sido llamado, y si ha sido elegido es porque tiene grandes dones recibidos de Dios, y para “explotar” ese potencial que se tiene y para dar el “si” al llamado de Dios, solo se necesita amor, nada más, solo amor pues contiene todo lo bueno, es eso lo que da la esencia de la vocación, lo que da la eternidad a la vocación, lo que da felicidad a la vocación, solo el amor.

Fuentes:
1. Jhon Nicolás Vallejo Santamaría
2. www.hermandades-de-sevilla.org