
Perdonar es el camino de la sanación, es dejar atrás la dureza que se tenía hacia una persona, abandonando los sentimientos negativos que abrigábamos contra esa persona. Perdonar es un proceso que dura toda la vida y se va recibiendo la gracia en cada momento. Perdonar no significa olvidar, enterrar, ignorar, reprimir, justificar, o excusar. Es recordar sin dolor, sin amargura, sin sentimiento de culpa o d

Juan Pablo II nos aclara, sin embargo, que el perdón, ciertamente, no surge en el hombre de manera espontánea y natural. Perdonar sinceramente en ocasiones puede resultar heroico. Aquellos que se han quedado sin nada por haber sido despojados de sus propiedades, los prófugos y cuantos han soportado el ultraje de la violencia, no

La inmensa alegría del perdón, ofrecido y acogido, sana heridas aparentemente incurables, restablece nuevamente las relaciones y tiene sus raíces en el inagotable amor de Dios, porque no fuimos creados

El perdón depende de la voluntad. Es algo independiente de sentir o no sentir. Me decido a perdonar aunque no lo sienta. Es una decisión entre dejar que las heridas del pasado me controlen y me hagan un egoísta, o dejar que, la paz y el amor del Espíritu Santo controlen mi futuro.
Fuente: www.cscv.info