
Mi nombre es Giulia Monterúmicci. Vivía en una ciudad de Italia llamada Verona. Empecé mi etapa escolar a los 6 años, cuando ya sabía leer, escribir, y todas las cosas normales de una niña de mi edad….
Terminé los estudios y una compañera del pueblo, que había entrado con las hermanas Paulinas, me

En el año 1942 hice mi primera profesión, muy significativa porque estábamos en un contexto de guerra. Terminé mis votos temporales en 1947, cinco años después, y me integré a la comunidad de Grottaferrata como asistente de la Maestra de novicias. Luego estuve en las comunidades de Verona y Milán.
En el año 1950 me incorporé a España, comunidad que estaba ya fundada hace 6 años; realmente duré en ese lindo país 12 años, de Superiora en Barcelona unos 6 años y otros 6 años en Madrid. Posteriormente me integré a Roma en los meses de agosto a Junio (casi un año) trabajando junto a la "Primera Maestra", Tecla, en el “uficcio”.
Por las múltiples necesidades que tenían las nuevas fundaciones de América Latina, me destinaron a Bolivia para ayudar un poco; pues yo conocía el idioma y se me haría sencillo integrarme. Ahí permanecí un año.
Luego me pidieron el servicio de nuevo de ser superiora de Argentina, y duré en ese país 18 años –claro, no duré 18 años de superiora! Jajajaja- Y con la nueva señalación resultó electa Anna María Killing, una joven hermana que prometía mucho y que contribuyó y sigue contribuyendo en ese país.
En el Año 1981 fui destinada a Venezuela, que hoy en día es mi “segundo hogar”.

Fui Superiora Delegada de Venezuela por unos 6 años. Me ha tocado acompañar a mucha gente. He sido maestra de novicias y de junioras (hermanas de votos temporales).
Venezuela es un país al que quiero mucho y en el cual he echado raíces. Si mis familiares hoy en día están en Italia; hoy en Venezuela están mis hermanas.
Venezuela es un país al que quiero mucho y en el cual he echado raíces. Si mis familiares hoy en día están en Italia; hoy en Venezuela están mis hermanas.
Me interesa su gente, sus problemas y todo de él. Y hoy sigo aquí, viejita, ayudando un poco en la administración central, rezando por los problemas de Venezuela, y dando mi pequeño aporte a la delegación. Quisiera morir acá... si mis superiores me lo permitieran….por ahora permanezco con la gracia de Dios aquí animando a mis hermanas en las dificultades y animando a las jóvenes a seguir este bello camino que Dios me ha trazado, me ha propuesto y yo he aceptado.
Mi oración diaria la dirijo a Dios para que cada día haya más jóvenes generosas que dediquen su vida a esta grande y hermosa vocación.
Sor Lucía Monterumicci, FSP
Sor Lucía Monterumicci, FSP