“Lo que el aire es para la vida biológica, lo es el Espíritu Santo para la vida espiritual; e igual que existe una contaminación atmosférica que envenena el ambiente y los seres vivos, existe una contaminación del corazón y del espíritu que mortifica y envenena la existencia espiritual”, alerta.
En cambio parece que no hay dificultad para habituarse “a muchos productos contaminantes para la mente y el corazón que circulan en nuestra sociedad –por ejemplo imágenes que hace un espectáculo del placer, la violencia o el desprecio hacia el hombre o la mujer”, lamentó.
El “viento impetuoso de Pentecostés” remite “a lo precioso que es respirar aire limpio, tanto con los pulmones –el aire físico- como con el corazón –el aire espiritual-, ¡el aire saludable del espíritu que es amor!”, exhortó.

De la analogía con el aire, Benedicto XVI pasó a la analogía con el fuego, apuntando un aspecto característico del hombre moderno que, “posesionándose de las energías del cosmos”, “hoy parece auto-afirmarse como dios y querer transformar el mundo excluyendo, dejando de lado o incluso rechazando al Creador del universo”.
¿Cómo debe ser la comunidad, cada uno de nosotros para recibir el don del Espíritu Santo? El Papa respondió a este interrogante reviviendo la experiencia en el Cenáculo, donde los discípulos “perseveraban todos unidos en la oración”; “así que la concordia de los discípulos es la condición para que venga el Espíritu Santo; y presupuesto de la concordia es la oración”.
Se trata de que Pentecostés “no se reduzca a un simple rito o a una sugestiva conmemoración, sino que sea un evento actual de salvación”. Para ello el Santo Padre indica la necesaria espera del don de Dios “mediante una escucha humilde y silenciosa de Su Palabra”. Y “para que Pentecostés se renueve en nuestro tiempo, tal vez es necesario –sin quitar nada a la libertad de Dios- que la Iglesia se ‘afane’ menos en las actividades y se dedique más a la oración”, sugirió.
El Espíritu Santo, “el más fuerte”, “donde entra expulsa el miedo nos permite conocer y sentir que estamos en las manos de una Omnipotencia de amor: pase lo que pase, su amor infinito no nos abandona”.
Demostración de ello “es el testimonio de los mártires, la valentía de los confesores de la fe, el intrépido impulso de los misioneros, la franqueza delos predicadores, el ejemplo de todos los santos, algunos incluso adolescentes y niños”. Asimismo lo demuestra “la existencia misma de la Iglesia, que, a pesar de sus límites y las culpas de los hombres, sigue atravesando el océano dela historia, empujada por el soplo de Dios y animada por su fuego purificante y purificador”.
Es “la fe y la esperanza con la que repetimos hoy, por intercesión de María: ‘¡Envía tu Espíritu, Señor, para renovar la tierra!’”.










Durante esta misión ha sido una gracia de Dios compartir con Andrea Ruiz (novicia), la hermana Rosalina y la hermana Amparo, aunque no estuvo con nosotras pero si nos acompaño desde casa a través de su oración.
Ha sido una experiencia enriquecedora evangelizar con este medio: la radio, en las emisoras caracol (oxigeno 1110 AM); RCN (radio calidad 1230 AM) y Todelar (radio popular 1080 AM).
Contamos durante este tiempo con la participación de invitados especiales: teólogos, psicólogos, religiosas, sacerdotes, conjuntos de pastorales de la arquidiócesis de Cali.
Una de las cosas que valoro y agradezco es la atención de la arquidiócesis de Cali quienes cuentan siempre con nuestro apostolado, en especial el Padre José Gonzáles y Adriana encarga del departamento de comunicación de la arquidiócesis de Cali, con espíritu Paulino hemos aprovechamos esta oportunidad que nos brindan y así para dar a conocer a Jesús Maestro a través de los medios de comunicación.
















