Un episodio clave en la biografía de Pablo de Tarso, sin el cual la historia del Cristianismo probablemente sería bien distinta, es su famosa conversión, que él llamaba en sus epístolas "vocación".
Curiosamente, en las obras de arte y en la creencia popular se tiene la imagen de que Pablo se cayó de su caballo, cuando ni en las epístolas ni en los Hechos de los Apóstoles se menciona una caída de un caballo y, es más, pudiera tratarse de un anacronismo.
Según los Hechos de los Apóstoles "Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía:
Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.

En contra de la hipótesis de una experiencia cercana a la muerte, puede decirse que la luz que se ve en este tipo de experiencias no causa ceguera, aunque no puede descartarse que la ceguera de Pablo sea metafórica y no física, en cuyo caso esta teoría sería más plausible.
La hipótesis de una epilepsia del lóbulo temporal derecho es defendida, entre otros, por el neurobiólogo Francisco J. Rubio. Sin embargo, de tratarse de una epilepsia sería atípica, pues, siguiendo a este científico, los que sufren este mal relatan que han conectado con Dios si son creyentes (p.e. Santa Teresa de Jesús), mientras que los budistas hablan de iluminación, es decir, que suele haber cierta predisposición. En el caso de Saulo, sin embargo, resulta atípico que manifieste haber visto a Jesús cuando se dedicaba a perseguir a sus seguidores y se pase al enemigo.
En cualquier caso, con independencia de si la visión en el camino de Damasco fue milagrosa o tiene explicación científica, el resultado es que Saulo de Tarso, que se dedicaba a "perseguir sobremanera" y "azotar" con "celo" las comunidades cristianas, según sus propias palabras (Gal 1; 13; Filp 2; 6), se pasó al enemigo para ser el principal difusor del cristianismo arriesgando su vida, sufriendo encarcelamientos y, finalmente, morir decapitado en Roma.
Para el trabajo personal:
- ¿Cuál es el cambio que se ha dado en Saulo a partir de su encuentro con Jesús?
- ¿Es necesario que, para que la gente cambie, tener apariciones extraordinarias? ¿Cuáles serían las acciones ordinarias y cotidianas de Dios en el día a día?
- Verifica las cosas que tendrías que cambiar, y cuál sería tu Damasco.
- Escribe algunas líneas que resuman tu historia personal y la presencia de personas que han significado el paso de Dios por tu vida.
- Recuerda, Dios hace de los acontecimientos ordinarios, acontecimientos extraordinarios: basta que veas su actuar en la historia de la sociedad y en tu propia historia.








Al finalizar el taller las jóvenes compartieron su experiencia, reconociendo que pudieron mantener a lo largo del día a día un contacto constante con Dios nuestro Señor y Maestro y alabarle sin alejarse de sus actividades cotidianas.
Reconocer a Dios en cada una de las personas y en cada uno de los momentos de nuestro día es una hermosa forma de poder permanecer siempre en la presencia de Dios.
Un tema importante de la sencillez es precisamente la vida sencilla, el estilo sencillo de vida. 






Los Hechos de los apóstoles refieren la famosa frase que Pablo escuchó en el camino de Damasco: “Saúl, Saúl, ¿porqué me persigues?”














Desventurado aquel que se queda en la orilla
