sábado, 17 de abril de 2010

Jesús, el modelo a seguir

Si deseamos construir un mundo más equitativo, solidario y fraterno, debemos preparar a los jóvenes para que sean capaces de hacerlo. No debemos esperar soluciones de sistemas, ideologías o programas, sino de aquellos que crean los sistemas, las ideologías y los programas.

Las estructuras familiares, comunitarias, sociales, políticas, económicas, religiosas, serán amplias o estrechas, según sea la visión de los que las conciben, las crean y las mantienen funcionando.

Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la solución está en la formación de la juventud.

¿Qué tipo de hombre y mujer queremos formar?

¿Qué modelos tenemos en mente para ir señalando los rasgos característicos del ser humano que todos deberíamos encarnar?


Todos los padres y madres cristianos desean que sus hijos aprendan de la vida de Jesús. Por esto que la verdadera pedagogía cristiana de los progenitores se basará en la aplicación del Evangelio a la vida personal para poder transmitir, con nuestro testimonio, la vida de Cristo.

Hace casi 2000 años un procurador Romano llamado Poncio Pilato, nos dio la respuesta, señalando a Jesús de Nazaret y diciendo:

"Aquí tenéis al Hombre" (Jn. 19, 5)

"En realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del verbo encarnado... CRISTO... Manifiesta plenamente al hombre, al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación...Él es imagen de Dios invisible (Col. 1, 15) y es también el hombre perfecto...

"Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre". (Concilio Vaticano II, Constitución Pastoral sobre la Iglesia e el mundo actual Gaudium et Spes, 22).

"En Cristo todo adquiere sentido. Él rompe el horizonte estrecho en que el secularismo encierra al hombre, le devuelve su verdad y dignidad de hijo de Dios y no permite que ninguna realidad temporal, ni los estados, ni la economía, ni la técnica se conviertan para los hombres en la realidad última a la que deban someterse". (Conclusiones de Santo Domingo #27).

¿Cómo empezar a delinear en nosotros el perfil del ser humano perfecto?

¿Cómo establecer un “Jesusímetro” para medir nuestro crecimiento con respecto a Él que es el modelo?


El modelo del ser humano Jesús, no es únicamente para ser conocido e imitado por los cristianos sino para todos los hombres y mujeres que desean crecer hasta la estatura, la plenitud y el desarrollo que en este mundo nos sea posible alcanzar.

Jesús, que se hizo hombre para revelarnos la plenitud de vida, es más, la vida en abundancia que nos ha traído y que todos estamos llamados a alcanzar, nos dice: "Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia" (Jn. 10, 10).

Hace falta recordar que hoy los niños y jóvenes reciben muchas imágenes que pueden ser para la familia una herramienta de comunicación para que aprendan a afrontar las dificultades, siguiendo el modelo de Cristo: aprovechar los acontecimientos adversos y las circunstancias difíciles: imágenes de guerra que se ven en los medios de comunicación, terremotos, inundaciones, pérdidas por muerte de personas conocidas, enfermedades, etc., porque nuestros hijos e hijas rueguen y así, los que padecen, se encuentren acompañados por su oración y compañía. Fomentamos de esta manera que alcen su corazón delante del dolor, la unión con Jesús que padeció en la Cruz por nosotros, y la sensibilidad para amar a los que padecen.


Fuente:
http://www.salvadorgomez.com/programas/vmensajes_ant.asp?id=86

http://www.fluvium.org/textos/familia/fam162.htm

sábado, 10 de abril de 2010

Una gota de agua

Había una gota de agua en la naciente de un río. Era una simple gota, nada más que eso. Pero en su insignificancia, ella tenía un sueño: después de superar la corriente, convertirse en mar. ¡Pero Cuánta pretensión! ¿Una gota, una simple gota, convertirse en mar? Ella sabía que era difícil, pero no imposible. Sujetada a ese hilo de esperanza, siguió el curso natural del río, siempre pensando en el día cuando de verdad se transformaría en océano.

Poco a poco surgieron los retos: piedras, evaporación, ramas… pero no desistía. Otras gotas habían partido junto con ella, no pudieron llegar hasta el final y quedaron en el camino. Sin embargo esta, tal vez por su persistencia, por la fe que poseía, de una forma u otra sabía que un día llegaría hasta allá y, ciertamente, sucedió. Venció todos los obstáculos, llegó al encuentro de las aguas y finalmente realizó su gran sueño. ¡Hoy aquella gota es mar!

¡Gracias a su perseverancia logró lo que muchos consideraban una utopia, una pretensión!

Imagina que eres una pequeña gota. Tu puedes ser igual que aquellas gotas que quedaron en el camino o la de esta historia, la que se convirtió en mar. ¡Sólo depende de ti! ¡Piensa en ello y haz la diferencia!

Para reflexionar:

- Cada persona fue creada por Dios. ¿Te descubres como hijo de Dios hecho a su imágen y semejanza?

- Tu eres una gota de agua que puede convertirse en mar. ¿De qué manera puedes hacerlo? Vivir nuestro llamado de hijos de Dios es dejar de ser gota para convertirnos en mar.
Fuente: Historias de la vida, parábloas para reflexionar. Editorial Paulinas.

sábado, 3 de abril de 2010

Triduo Pascual Juvenil

Cada año celebramos la Pascua, la más grande de todas las festividades cristianas, celebramos la victoria de la Vida sobre la muerte, de la Gracia de Dios sobre el pecado; de la comunión sobre el individualismo. Es la Pascua de Jesús, su triunfo sobre la muerte a través de su resurrección.

Para celebrar un triduo pascual con jóvenes se puede reflexionar acerca de los últimos acontecimientos de la vida de Jesús, tres días que invitan a la reflexión personal y comunitaria.

Este año como tema puede destacarse el aspecto comunitario en las celebraciones pascuales. Vivirlas en comunidad, desde la comunidad y para formar comunidad, ya que la Pascua es la más importante expresión de fe de la comunidad cristiana. Es la fiesta central de la vida cristiana.

Jueves Santo:
Este día pueden desarrollarse actividades que ayuden a los jóvenes a descubrir en el Sacramento Eucarístico el servicio sacerdotal que hace presente a Jesús como Pan de Vida. En el lavatorio de los pies visualizamos el verdadero sentido del amor y el servicio en la comunidad fraterna. Desarrollar con los jóvenes aspectos de la biografía del santo cura de Ars, así como testimonios positivos acerca de sacerdotes, religiosos y laicos con los que los jóvenes comparten su día a día.


Viernes Santo:
Experimentar con los jóvenes como comunidad cristiana, la cercanía de Jesús e
n los momentos de dolor; recordar que nunca estaremos solos(as): Dios está con nosotros(as). Animados/as por la fe, queremos solidarizarnos con las personas que sufren y ser comunidad unida en el dolor. Recordar de manera especial los pueblos de Haití y Chile que es este último tiempo han sido azotados por fuertes terremotos, y promover en los jóvenes el sentido de solidaridad.

Sábado Santo:
Celebrar en comunidad y desde la comunidad, la vida que viene de Cristo Resucitado. Comprometernos en la defensa de la vida con la fuerza de Cristo Resucitado.
Con la resurrección, Dios nos dice que el triunfo del bien sobre el mal está asegurado. Tenemos futuro. La Vida triunfa sobre la muerte y el mal, incluso en aquellos momentos en que nuestro entorno parece estar lleno de tragedias naturales.


Vivimos inmersos en un ambiente de violencia y de opresión. Los conflictos son evidentes. Nuestro mundo está desgarrado y dividido entre el hambre y la abundancia, los explotadores y los explotados, los pobres y los ricos, los poderosos y los débiles, los sabios y los ignorantes, los manipuladores y los manipulados, los violentos y pacíficos…

La solución a estos problemas comienza por el amor, un amor que transforme la sociedad, que dé vida. Tenemos que demostrar que esto es posible, y será posible si amamos sinceramente a los demás, perdonándolos si nos han ofendido y creando un mundo reconciliado. La reconciliación y el perdón dan vida.

Reconciliándonos con el Padre, Jesús nos dio vida en abundancia. Nuestro compromiso es darles vida a personas con las que nos cruzamos, a las personas “anónimas” que nos sirven (plataneros, recogedores de basura, conductores de guagua, policías…), a los desconocidos que encontramos a diario. Por eso vamos a esforzarnos desde esta Pascua a ser signos de vida, realizando algún gesto reconciliador en la comunidad.


Fuente: www.box.net

sábado, 27 de marzo de 2010

El ser Cristiano: una vocación para los demás

Todos hemos sido llamados a la vida sin que hayamos podido merecerla, ni pedirla o proponerla. Antes de cualquier decisión de nuestra voluntad y por encima de cualquier posibilidad de elegir, ya estamos aquí.

Pero, ¿para qué estoy en el mundo? Evidentemente, para ser yo mismo, para realizarme según mi vocación. ¿Cómo llegar a ser uno mismo? Solo seré yo mismo si soy para los demás, más allá de mi individualidad y más allá de los grupos humanos a los que pertenezco.
Cada uno de nosotros necesita de los demás para realizarse. Necesitamos de otras personas para nacer, crecer y desarrollar nuestras cualidades: necesitamos a los demás para ser nosotros. Somos cristianos en la medida que nos damos a los demás. Dejamos de serlo en la medida que nos aprovechamos de los demás de cualquier forma.

Dios nos ha dado muestras más que suficientes para fiarnos de Él. A través de Jesucristo nos ha mostrado la vocación última a la que nos llama: ser hijos suyos, como nos recuerda la segunda lectura. No solamente nos ha señalado el horizonte último y a la vez inmediato de nuestra vida, sino que nos ha enseñado el verdadero sentido de nuestra humanidad: el ser para los demás.

Todos los cristianos estamos llamados a concretar esta actitud fundamental en una vocación específica. El Señor sigue suscitando vocaciones sacerdotales, religiosas y laicales que se comprometan con la misión de su Iglesia de anunciar a todos los hombres la buena noticia.

Oremos, confiando en Dios que tiene la iniciativa en toda llamada vocacional, en todos los ámbitos y espacios eclesiales: en las familias y en las parroquias, en los movimientos y grupos apostólicos, en las comunidades religiosas, en las diócesis.

sábado, 20 de marzo de 2010

Vocación a ser persona

El ser humano sentimos en nosotros mismos un dinamismo que nos orienta, impulsa, dinamiza y conduce a un objetivo. Es la exigencia interna de ser persona. Nos sabemos personas y queremos ser personas. Nuestra naturaleza nos llama y nos reclama ser personas, no objetos, sino ¡personas!

Cada hombre y cada mujer estamos llamados a buscar el sentido de nuestra condición humana en cuanto varón o en cuanto mujer; a ser una experiencia de vida única e intransferible, a vivir nuestra condición humana de manera distinta e irremplazable, a ser igual que otros y ser, al mismo tiempo, originales; esta llamada a ser yo, es una vocación. La vocación humana, la vocación a ser personas.

Estamos llamados a ser y dar lo mejor de nosotros mismos, a desarrollar en plenitud ese germen vocacional con el que nacemos, pues desde el principio Dios nos llamó a ser persona, al crear al hombre y a la mujer.

Esta primera vocación que tenemos en común tiene diferentes aspectos que están estrechamente rela­cionados entre sí: La relación con uno mismo, con los otros y con la trascendencia (con Dios).

La primera llamada que nos hace Dios es a la vida, a existir como seres humanos. La tarea del hombre es construirse como persona, persona que se conoce a si misma, que actúa en libertad, que vive de valores, que tiene una relación positiva con los otros.

La vocación a ser persona se descubre, en primer lugar, dentro de uno mismo, cuando aprendemos a estar en silencio consigo mismo y llegamos a descubrir los propios valores, aspiraciones y posi­bilidades.

También se va descubriendo fuera de uno mismo, al saber "mirar" fuera: sobre todo a las personas de verdad, a su forma de vivir.


Cuando una persona va descubriéndose como vocación, va viviendo en la línea de la persona; y cuando más auténticamente se vive, mejor puede ir descubriéndose como persona.

Es importante que como jóvenes decidamos en que dirección seguir, que tengamos ideales altos, que nos esforcemos por formarnos un carácter que sea fuerte, rico y coherente, que sea libre y responsable y a la vez sensible a los valores verdaderos. Caminar por senderos de la verdad, sinceridad y autenticidad a ejemplo del nuestro Maestro Jesucristo.

Fuente: http://www.pastoraljuvenilmty.org.mx/, parroquiaicm.wordpress.com, http://jesuitasven.blogspot.com

sábado, 13 de marzo de 2010

La parábola del hijo pródigo


Señor, ¡gracias porque nos acoges
cuando somos pecadores y publicanos!

A veces tenemos la tentación de presentarnos ante Ti
sólo si ya hemos encontrado la solución,
sólo si sabemos ya lo que hemos de hacer.

Y allí nos hacemos los que te ruegan para que se haga “Mi” voluntad, más que la Tuya. Danos la confianza en Ti, la familiaridad
que Tú deseas para que sepamos buscarTe siempre,
cuando sepamos ya qué hacer y cuando estemos todavía lejos
de comprender, sin miedos ni temores.

Fuente: Subsidio CEI ‐ Cuaresma 2010

sábado, 6 de marzo de 2010

La Vocación


Como suele suceder,

las cosas más importantes de la vida,

son difíciles de definir


El concepto de vocación se presta a diversas interpretaciones y por tanto puede provocar confusión. Podemos usar la palabra vocación de diferentes formas, en diversos niveles. Existen, por ejemplo, escuelas "vocacionales"; se dice que alguien tiene "mucha vocación" para algún oficio o profesión; si un muchacho se sale del seminario "es que no tenía vocación". Y también hablamos de "vocación matrimonial o religiosa". ¿De qué estamos hablando?

La palabra vocación proviene del latín: vocare, que significa llamado. Sentir una vocación equivale a decir que alguien me está llamando. De otra manera no tiene sentido.

La vocación es una llamada y una gracia; está fuera de nuestras posibilidades el inspirarla y hacerla nacer.
La iniciativa es de Dios. Es una constante en las vocaciones bíblicas y lo repite Jesús: No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os ha elegido. Es necesario orar y trabajar, acoger y dar gracias, aún sólo por una vocación, observar y descubrir.

sábado, 13 de febrero de 2010

Dar alma a la presencia en los nuevos medios

Dar alma a la presencia en los nuevos medios: es la tarea y el desafío que el Papa Benedicto XVI pide no solo al sacerdote sino a todo cristiano, que rema mar adentro en las muchas encrucijadas del ciberespacio. No es suficiente estar presentes en el mundo de la comunicación, es necesario que esa presencia sea una presencia de calidad, porque el testigo debe ser testigo también cuando utiliza las muchas posibilidades de funciones que ofrecerían la posibilidad del anonimato o del camuflaje. Es indispensable ejercitar la caridad de la verdad: es la respuesta a la deuda que Don Alberione – sacerdote con corazón de verdadero apóstol – siente hacia la humanidad de su tiempo y que todo apóstol de hoy debe hacer suya en la cultura de la comunicación...

El mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones sociales es muy amplio. El Papa tiene la valentía de no detenerse demasiado en los riesgos – a pesar que para él son muy notables – sino que quiere lanzar al sacerdote y a todo cristiano más allá del umbral, para que entre en esta historia nueva, en el amplio horizonte que se abre a la evangelización, un campo pastoral para tejer relaciones y hacer correr la Palabra de salvación. La red, el ciberspacio que anula toda distancia, puede llegar a ser el espacio profano, antes del templo, para mostrar el rostro de Cristo.

El desafío de la evangelización en los nuevos medios ya está en juego ¿de que manera podemos afrontarlos? En primer lugar en el encuentro personal y comunitario de Cristo: oración y sacramento; después con una seria formación que dé bases teológicas seguras; sin dejar de lado todo lo relacionado con la tecnología. A cada uno le corresponde santificar los medios, ser presencia comunicadora de la verdad cristiana, presencia sanadora.

Los jovenes son los mas entucistastas y mas cercanos a los medios, si cada joven se compromete a ser una presencia de calidad, santificadora y comunicadora del mensaje cristiano un cambio puede lograrse en la red hasta llegar a tener medios comunicadores del mensaje cristiano.

Tomado de la reflexión del Padre Roberto Ponti, ssp

sábado, 6 de febrero de 2010

“Corro hacia la meta…” Preparación a la profesión perpetua

El periodo de preparación a los votos perpetuos ve reunidos a tres grupos de junioras en varios países del mundo: Brasil, Corea y en Roma, el grupo internacional.





Si bien el camino en estos años ha sido diverso para cada una, la meta es común para todas: consagrarse para toda la vida al Señor entre las Hijas de San Pablo.

¡Augurios
y
valor!


“El Señor nos da inmensamente más de lo nosotras le damos a Él” (Ven. Tecla Merlo).



sábado, 30 de enero de 2010

2 de febrero, Fiesta de la Candelaria




¿Cual es el origen de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada?

Su origen viene de la celebración litúrgica de la fiesta de la purificación y la presentación del Niño Dios al templo.

En tiempo de Jesús, la ley prescribía en el Levítico que toda mujer debía presentarse en el templo para purificarse a los cuarenta días de haber dado a luz. Si el hijo nacido era varón, debía ser circuncidado a los ocho días y la madre debería permanecer en su casa durante treinta y tres días más, purificándose a través del recogimiento y la oración.

Llegada la fecha, acudía en compañía de su esposo a las puertas del templo para llevar una ofrenda: un cordero y una paloma o tórtola. Con respecto al niño, todo primogénito debía ser consagrado al Señor, en recuerdo de los primogénitos de Egipto que había salvado Dios. Lo mismo hacían con los animales primogénitos.

José y María llevaron a Jesús al templo de Jerusalén. Como eran pobres, llevaron dos palomas blancas. Al entrar al templo, el anciano Simeón, movido por el Espíritu Santo, tomó en brazos a Jesús y lo bendijo diciendo que Él sería la luz que iluminaría a los gentiles. Después, le dijo a María que una espada atravesaría su alma, profetizando los sufrimientos afrontaría.

Fuente: es.catholic.net

sábado, 23 de enero de 2010

VOCACIÓN DE SAN PABLO

En el camino hacia Damasco, a inicios de los años treinta, Saulo, según sus palabras, fue «alcanzado por Cristo Jesús» (Filipenses 3, 12). Mientras Lucas cuenta el hecho con abundancia de detalles -la manera en que la luz del Resucitado le alcanzó, cambiando fundamentalmente toda su vida- en sus cartas él va directamente a lo esencial y habla no sólo de una visión (Cf. 1 Corintios 9,1), sino de una iluminación (Cf. 2 Corintios 4, 6) y sobre todo de una revelación y una vocación en el encuentro con el Resucitado (Cf. Gálatas 1, 15-16).

De hecho, se definirá explícitamente «apóstol por vocación» (Cf. Romanos 1, 1; 1 Corintios 1, 1) o «apóstol por voluntad de Dios» (2 Corintios 1, 1; Efesios 1,1; Colosenses 1, 1), como queriendo subrayar que su conversión no era el resultado de bonitos pensamientos, de reflexiones, sino el fruto de una intervención divina, de una gracia divina imprevisible.

A partir de entonces, todo lo que antes constituía para él un valor se convirtió paradójicamente, según sus palabras, en pérdida y basura (Cf. Filipenses 3, 7-10). Y desde aquel momento puso todas sus energías al servicio exclusivo de Jesucristo y de su Evangelio. Su existencia se convertirá en la de un apóstol que quiere «hacerse todo a todos» (1 Corintios 9,22) sin reservas.

Al igual que Saulo, como Cristianos todos hemos sidos llamados por Cristo en algún momento de nuestras vidas. En la fista de laconversión de San Pablo recordemos esos momentos en los que hemos sentido que Cristo nos alcanza y nos llama.
¿Cual ha sido nuestra respuesta? ¿Cual es nuestra respuesta hoy, en el momento presente?

sábado, 16 de enero de 2010

Niveles y Dimensiones de la Vocación

El hombre ha sido llamado a la existencia para trascender como persona en un dialogo propio de aceptación y de cooperación con todos los llamados a la existencia (vocación humana); así mismo, es convocado en un proyecto de crecimiento en el amor mediante el llamado a la fe en Cristo Jesús (vocación cristiana), y se expresa de forma concreta y específica por la participación en la misión y vida de la Iglesia, para construcción del Reino de Dios (vocación específica).

Primer Nivel: Vocación Humana. Cada hombre es un ser único e irrepetible, llamado por Dios a la existencia en un proceso de maduración que se descubre como persona, lleno de posibilidades y potencialidades, con limitaciones y necesidades. Este proceso se realiza en relación consigo mismo, con Dios, con los demás y el mundo que le rodea.

Segundo Nivel: Vocación Cristiana. El hombre llamado a la vida, descubre además un llamado a la fe, que es adentrarse a la aventura de un Dios que se le revela en su caminar. Por este segundo llamado descubre que Dios es Padre y que le llama por Jesucristo para ser su hijo en una vida de santidad.

Tercer Nivel: Vocación Cristiana Específica. El llamado a la fe implica una adhesión consciente a Cristo, ya que el encuentro con él transforma a la persona, de manera que el ser cristiano no puede darse de forma abstracta o etérea, sino que pide situarse en una forma de ser cristiano concreto: como laico, como consagrado, como misionero o como ministro ordenado. Así, el proceso de madurez humana y cristiana, se desenvuelve en un compromiso gradual dentro de la Iglesia para el mundo.


sábado, 9 de enero de 2010

La Divina Pastora, patrona del pueblo Larense

La historia de la Divina Pastora en Venezuela se remonta al año 1736, fecha en la que el párroco de la población de Santa Rosa le encomendó a un escultor que le hiciera una imagen de la Inmaculada Concepción. Sin saber por qué, la figura que llegó al pueblo fue la de la Divina Pastora y aunque el sacerdote quiso devolverla, no pudieron pues fueron incapaces de cargar el cajón en donde venía la imágen. El pueblo entero dedujo que este extraño hecho indicaba que la efigie religiosa deseaba quedarse en Santa Rosa.En el año 1855 hubo una epidemia de cólera que afectó a Venezuela.

Una gran cantidad de familias de Barquisimeto sufrió graves consecuencias por este mal y ya desesperados le imploraron a esta imagen religiosa que los ayudara. Se cuenta que el sacerdote José Macario Yépez, párroco de la barquisimetana iglesia de la Concepción, se ofreció ante la Virgen a ser la última víctima de la enfermedad.

Algunas historias dicen que seis meses después del ofrecimiento, el sacerdote murió y la epidemia abandona la ciudad; otras, indican que el mismo día de la petición cesó la epidemia.En recuerdo de este milagro, todos los 14 de enero se realiza una procesión en honor a la Divina Pastora. Sale desde la población de Santa Rosa y pasea hasta la Catedral Metropolitana de Barquisimeto. Y desde el 14 de enero y hasta el domingo de ramos (antes de la Semana Santa), la imagen de la Divina Pastora pasea por los templos del estado Lara.

sábado, 2 de enero de 2010

Oración al Niño de Belén

Dulce Niño de Belén, haz que penetremos con toda el alma en este profundo misterio de la Navidad. Pon en el corazón de los hombres esa paz que buscan, a veces con tanta violencia, y que tú solo puedes dar. Ayúdales a conocerse mejor y a vivir fraternalmente como hijos del mismo Padre.

Descúbreles también tu hermosura, tu santidad y tu pureza. Despierta en su corazón el amor y la gratitud a tu infinita bondad. Únelos en tu caridad. Y danos a todos tu celeste paz. Amén

Fuente: Preparemos la fiesta. Adviento y Navidad. Editorial Paulinas.

sábado, 26 de diciembre de 2009

La navidad es una verdadera fiesta

Quizás existan pocas palabras como “Navidad”. Ella suele evocar un sin fin de símbolos y emociones ligadas mayormente a la familia. Nos inspira paz, nos motiva a la solidaridad, expresa la certeza del cariño de otros y la esperanza en el porvenir. La apropiación ilegítima que ha hecho el mundo del comercio de la Navidad no ha logrado destruir la sencillez de María, José y el Niño en nuestros hogares; no ha podido robar o ponerle precio a la gratitud, a la alegría y a los deseos de una paz fundada en la ayuda y la estima de los otros.

La Navidad nos descubre el valor sagrado de la vida humana, aquella que asumió Jesús, hasta sus últimas consecuencias. Por ello es preparada con antelación y, como toda fiesta, celebra el más grande don que posee una persona: la vida.

La Navidad se enmarca en un tiempo, pero a la vez le trasciende; si bien es vivida en una época específica, es pregustada y deja huellas a lo largo del año. Rompe nuestra rutina diaria, y ella es expresado mediante diversos gestos: asueto laboral, preparación de adornos y comidas especiales, música apropiada y, frecuentemente, concebida para la ocasión (villancicos, aguinaldos, himnos, gaitas…) y hasta usamos la mejor ropa que tenemos, con frecuencia estrenada para la ocasión.

Esta ruptura con lo cotidiano permite a toda persona encontrarse consigo misma, alejada ya de los rituales creados en lo cotidiano: la verdadera fiesta sucede en lo profundo del ser humano y se refleja en el corazón de su grupo humano, de la comunidad. Lleva a todo hombre y mujer a preguntarse por el sentido de la vida y a responsabilizarse por edificarlo. La fiesta auténtica se vive en el compromiso personal, en la solidaridad con los demás y en la esperanza.

La Navidad es el tiempo donde la espera se hace activa, en la cual la entrega a los demás se convierte en fuente de alegría. Nos descubrimos, entonces, a semejanza del mismo Dios que, por amor, no se ha reservado nada de sí y se nos ha entregado asumiendo nuestra condición, hasta sus últimas consecuencias.

Para reflexionar
a. ¿Qué sucede después que se celebra una fiesta? ¿De qué forma se refuerzan los lazos entre los más cercanos: los familiares, los amigos, los vecinos?

b. Nuestra sociedad ha desvirtuado el sentido de la fiesta, convirtiéndola en algo superficial y pasajero. ¿Cómo ha influido esta realidad en tu preparación a la Navidad?

c. ¿Qué le da verdadero sentido a las celebraciones?

Fuente: Preparemos la fiesta. Adviento y Navidad. Editorial Paulinas.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Actitudes que debemos vivir durante el Adviento


La Conversión

Para comprender la invitación del Adviento: “Preparen los caminos del Señor”, es necesario que nos situemos en la historia del pueblo de la Alianza. Israel, hace más o menos veinticinco siglos, como muchos otros pueblos, fue invadido por una potencia extranjera: Babilonia. Esta, a su paso, sembró muerte y desolación. El templo fue destruido; sus símbolos patrios, consumidos por el fuego. La población israelita fue deportada. El pueblo de la Alianza, el pueblo de Dios, se convirtió en pueblo de desplazados, de esclavizados, de exiliados.

En medio de esta terrible experiencia creció la conciencia de Israel sobre sí mismo: descubrió su fragilidad, su obstinación y su pecado. Había vuelto la espalda a Dios, quien lo había sacado de Egipto, y en cambio se había vuelto injusto, opresor e idólatra. El exilio comenzó, entonces, a ser entendido como un llamado a volver a Dios, de quien se había alejado con tales acciones. La oración reavivaba la certeza del amor de Dios, fiel pese al desamor de Israel y alimentaba la alimentaba la esperanza de que Dios no olvidara para siempre a su pueblo. Israel regresaría a la tierra prometida.

Los profetas, antes, durante y después del destierro de Babilonia ayudaron a crecer en esta conciencia de sí al pueblo de Israel. El profeta Isaías invita a vivir este retorno como una vuelta al Señor, preparándole el camino. Allí, todo lo que impida el paso de Dios ha de ser eliminado, de modo que Dios mismo pueda acompañarles en la travesía. Se trata de una compañía anhelada, puesto que es capaz de hacer resurgir la vida desde el corazón del pueblo.

Las personas que acuden a la voz de Juan lo hacen porque, como él, desean ardientemente la venida del Señor. No simplemente para ser buenos o ser mejores. No solo expresan el cambio de vida con un signo del mismo –el Bautismo de inmersión– sino que entran en la dinámica exigente, en el “dar fruto” que testimonia una verdadera conversión”. Se trata de actitudes que nos invitan a salir de nosotros mismos y sentir como propias las necesidades de los demás.


Con otras palabras, San Pablo nos dice que “despertemos del sueño” y aceptemos de corazón esta invitación a la conversión, para acoger la novedad del amor solidario que se nos descubre en el pesebre. El Adviento nos enseña a vivir en el camino de las Bienaventuranzas para hacernos sensibles al don de la humanidad de Dios y abrazar, como él, a sus predilectos: los pequeños, los pacíficos, los luchadores por la justicia, los de corazón puro…

Para reflexionar
¿Qué experiencias personales te han permitido conocerte mejor? ¿Qué cualidades personales y de otras personas has descubierto en los momentos de dificultad?

¿Qué “frutos has de dar para preparar el camino de Dios en tu vida?

Fuente: Preparemos la fiesta. Adviento y Navidad. Editorial Paulinas.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Actitudes que debemos vivir durante el Adviento

La oración


La oración nace de la real presencia del Señor y se va acrecentando en la medida en que Él es más cercano. Deseamos su venida porque descubrimos y aceptamos nuestra pequeñez, porque en Él encontramos la vida.


Si seguimos las lecturas de la liturgia de este tiempo, recorremos un camino de mayor conocimiento personal. De esta manera podemos ver cuán distantes están nuestros proyectos de los proyectos de Dios, y lo propensos que estamos a dejarnos llevar por nuestros propios criterios: “Yo, el Señor, te instruyo por tu bien, te marco el camino a seguir. ¡Ojalá hubieras atendido mis mandatos! Tu bienestar sería como un río; tu prosperidad, como las olas del mar”.
Ante tal realidad no quedamos desmoralizados, pues sabemos que podemos confiar en el amor de Dios, que él nos ofrece su mano para comenzar de nuevo: “Nadie invocaba tu Nombre, nadie despertaba de su letargo para unirse a ti, pues tú nos escondías tu rostro y nos entregabas a nuestras maldades. Como todo, Señor, tú eres nuestro Padre, nosotros somos la arcilla y tú el alfarero, somos todos obra de tus manos”.

Ante la cercanía del Señor nos hace sentirnos agradecidos y confiados. ¿Puede haber alguien que no exprese su agradecimiento? La gratitud nos impulsa a dirigirnos a Dios, y alimenta nuestro espíritu de oración: “El Señor está cerca. Que nada los angustie; al contrario, en cualquier situación presenten sus deseos a Dios orando, suplicando y dando gracias”.

La oración en este tiempo nos ayudará a hacer de nuestra preparación a la Navidad un camino interior, personal, más allá de los gestos y preparativos externos, pues la verdadera fiesta ocurre justo allí, en el interior del ser humano.

Para reflexionar
¿Qué espacio estoy dando a la oración en este tiempo? ¿Por qué es importante orar en Adviento?

¿Qué espacios para la oración ofrece el hogar o comunidad en la que vives? ¿Sabemos aprovechar de alguna manera estos espacios?
Fuente: Preparemos las fiesta. Adviento y navidad. Editorial Paulinas.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Actitudes que debemos vivir durante el Adviento

La alegría...!

La alegría es un elemento presente en estas fechas: dondequiera sentimos un ambiente dispuesto a la risa, a la paz, al consenso, a la dicha. Y “sentir la alegría en el ambiente” nos hace sentir nostalgia y desear, para todos los que nos rodean, una alegría verdadera y permanente. La experiencia colectiva de alegría es motivo de fiesta y nos ayuda a construir una comunidad donde la vida sea lo que se celebre. Fomentar la alegría nos estimula a la valoración de nosotros mismos y de los demás por lo que somos, no por lo que tenemos. Refuerza nuestra autoestima y el reconocimiento de los demás. Reafirma nuestro gusto por el solo hecho de existir. Hace más profunda y sólida la esperanza.

La venida del Señor es un hecho que sabemos cierto. Por eso, suscita en los cristianos una alegría profunda e incontenible. Las palabras de los Profetas que leemos en estos días hablan del estallido gozoso y fecundo que significa la presencia del Señor. Y lo expresan con imágenes hermosas, cargadas de vitalidad, refrescantes, tomadas de la naturaleza: “Saltarán de alegría el desierto y la tierra reseca; la llanura se regocijará y florecerá…”.

La presencia del Señor no deja de traer consecuencias: “Fortalezcan las manos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; digan a los cobardes: ¡Ánimo, no teman!... Se despegarán los ojos de los ciegos, los oídos de los sordos se abrirán, saltará el cojo como un ciervo, la lengua del mudo cantará”. Tal liberación es razón y causa de dicha: “Llegarán a Sión entre gritos de júbilo; una alegría eterna iluminará su rostro, gozo y alegría los acompañarán, la tristeza y el llanto se alejarán”.

Cuando perdemos la esperanza, la espera está más cargada de pesadumbre que de gozo. A veces, las cosas no van como quisiéramos… existen elementos de la realidad que se nos escapan de las manos y nos impactan con crudeza. Pero la alegría cristiana es diferente. Ésta no parte en una ilusión optimista que pretende un mundo perfecto o que, al menos, las cosas vayan tan bien como se desea. Nace, más bien, en la certeza que da la fe de que no estamos solos, aún cuando enfrentamos dificultades y sufrimientos. Dios es el “con – padeciente”, es decir: el que vive con nosotros la vida y no nos abandona, aunque pareciera estar ausente. La redención es una realidad porque, aún cuando el mal nos toque, su herida no tendrá la última palabra sobre nosotros. Ésta es una de las proclamas del Adviento.

Reflexionemos:
  • ¿Qué cosas, acontecimientos, personas, son motivo de alegría para ti, para tu familia y para la comunidad a la que perteneces?
  • En este Adviento, ¿Qué puedes hacer para que en otras personas crezcan la alegría?

Fuente: Preparemos la fiesta. Adviento y Navidad

. Editorial Paulinas.

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Beato Santiago Alberione - Fundador de las Hijas de San Pablo (Paulinas)

Beato Santiago Alberione - Fundador de las Hijas de San Pablo (Paulinas)
Beato S. Alberione