sábado, 14 de mayo de 2011

Hermanas de Jesús Buen Pastor

"Las Pastorcitas serán las hermanas, las madres, las maestras, las catequistas, las consoladoras de todo dolor, un rayo de luz y de sol benéfico y continuo en la parroquia. Son entre todas las hermanas las que más reflejan la vida pública del Salvador, las que más sienten que comparten su ministerio de Pastor..."

Fundadas por el padre Alberione el 7 de octubre de 1938 y aprobadas definitivamente por la Santa Sede el 29 de junio de 1959.

Las hermanas de Jesús Buen Pastor (Pastorcitas) en reciprocidad y comunión de responsabilidad con los pastores y todo el pueblo de Dios, son llamadas sobre todo a animar la pastoral de la Iglesia local.Presentes en 14, naciones las Pastorcitas "ejercen su apostolado en contacto directo con las almas y las familias" de las parroquias, en las cuales están insertas.

Presencia de las pastorcitas en la Familia Paulina:

La Congregación puede decirse, es la concreción de un carisma y, en este caso, del carisma paulino en su dimensión parroquial. Las Hermanas se constituyen en animadoras de la pastoral, según el espíritu paulino, se entregan con generosa apertura a los valores que reclama el apostolado de hoy, así como a todo lo que resulta bueno, útil y eficaz para el logro de la evangelización.

sábado, 7 de mayo de 2011

Combatir el terrorismo exige combatir sus causas (Juan Pablo II)

La necesaria justicia a los marginados

Responder al terrorismo, afirmó el Papa, exige «tomar nuevas y creativas iniciativas políticas, diplomáticas, y económicas orientadas a acabar con las situaciones escandalosas de grave justicia, opresión y marginación, que siguen oprimiendo a innumerables miembros de la familia humana».

«La Historia, de hecho, muestra que el reclutamiento de terroristas se logra más fácilmente en áreas en las que los derechos humanos son violados y en los que la injusticia forma parte de la vida cotidiana».

Pero es un crimen

«Esto no quiere decir que las desigualdades y abusos que existen en el mundo justifiquen los actos terroristas –advirtió el pontífice–: no puede haber, desde luego, justificación alguna para la violencia y el desprecio de la vida humana».

Por este motivo, no dudó en calificar a los actos terroristas como «auténtico crimen contra la humanidad».

«De todos modos –añadió–, la comunidad internacional no puede seguir dejando de subrayar las causas que llevan especialmente a jóvenes a perder la esperanza en la humanidad, en la vida misma y en el futuro, y a caer en la tentación de la violencia, el odio, y en el deseo de venganza a todo coste».

Conversión de los corazones

Por este motivo, recordó que convocó en enero del 2002 en Asís el encuentro de líderes religiosos con el objetivo de ratificar la cooperación «entre hombres y mujeres de buena voluntad de todo lugar en la construcción de un futuro de paz».

«En definitiva –aclaró–, la esperanza por un mundo mejor depende de una conversión de corazones y de una renovación espiritual de las sociedades», afirmó el obispo de Roma.

«La construcción de esta cultura global de solidaridad es quizás la tarea moral más grandes que debe afrontar hoy la humanidad», aseguró.

Se imponen modelos nefastos

Este es un desafío particularmente importante para los países occidentales, concluyó, donde los valores cristianos son cuestionados en estos momentos por «modelos culturales alternativos».

Estos modelos, aclaró, «se arraigan en un individualismo exagerado que lleva con frecuencia a la indiferencia, al hedonismo, al consumismo, y al materialismo práctico, que puede erosionar e incluso subvertir los cimientos de la vida social».


Castel Gandolfo.8 septiembre 2002
Fuente:
www.fluvium.org

sábado, 30 de abril de 2011

Juan Pablo II habla de su vocación

Sacerdote

"Después de la muerte de mi padre, ocurrida en febrero de 1941, poco a poco fui tomando conciencia de mi verdadero camino. Yo trabajaba en la fábrica y, en la medida en que lo permitía el terror de la ocupación, cultivaba mi afición a las letras y al arte dramático. Mi vocación sacerdotal tomó cuerpo en medio de todo esto, como un hecho interior de una transparencia indiscutible y absoluta. Al año siguiente, en otoño, sabía que había sido llamado. Veía claramente lo que debía abandonar y el objetivo que debía alcanzar sin volver la vista atrás. Sería sacerdote". ("Del temor a la esperanza", Solviga, 1993, p. 34).

Obispo
"Al oír las palabras del primado anunciándome la decisión de la Sede Apostólica, dije: ‘Eminencia, soy demasiado joven, acabo de cumplir los treinta y ocho años...’

"Pero el primado replicó: ‘Esta es una imperfección de la que pronto se librará. Le ruego que no se oponga a la voluntad del Santo Padre’.

"Entonces añadí solo una palabra: ‘Acepto’. ‘Pues vamos a comer’, concluyó el Primado (...)

"Sucesor de los Apóstoles. (...) Yo –un ‘sucesor’– pensaba con gran humildad en los Apóstoles de Cristo y en aquella larga e ininterrumpida cadena de obispos que, mediante la imposición de las manos, habían transmitido a sus sucesores la participación en la misión apostólica". ("¡Levantaos! ¡Vamos!", Plaza y Janés, 2004, pp. 22 y 26).

Papa

"Creo que no fui yo el único sorprendido aquel día por la votación del Cónclave. Pero Dios nos concede los medios para realizar aquello que nos manda y que parece humanamente imposible. Es el secreto de la vocación. Toda vocación cambia nuestros proyectos, al proponernos otro distinto, y asombra ver hasta qué extremo Dios nos ayuda interiormente, cómo nos conecta a una nueva ‘longitud de onda’, cómo nos prepara para entrar en este nuevo proyecto y hacerlo nuestro, viendo en él, simplemente, la voluntad del Padre y acatándola. A pesar de nuestra debilidad y de nuestras opiniones personales.

viernes, 22 de abril de 2011

Viernes Santo, liturgia del día

Este día recordamos la Pasión de Nuestro Señor: su aprehensión, los interrogatorios de Herodes y Pilato; la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión.

Liturgia.
Durante la mañana o al mediodía se celebran los tradicionales Via Crucis.
El Viernes y Sábado en la mañana se omite por completo la celebración de la Misa. El altar debe estar desnudo por completo.

Alrededor de las tres de la tarde, se celebra la Pasión del Señor, la sagrada comunión se distribuye solamente dentro de esta celebración. Los ornamentos requeridos para la celebración son color rojo.

La celebración de la Pasión tiene tres momentos:
1. Liturgia de la Palabra:
Lecturas de la Pasión de Jesucristo nuestro salvador y sacerdote eterno y universal por su Pasión Redentora, y la oración universal de los fieles con las intenciones establecidas como respuesta a esa Palabra. La lectura Evangélica todos los años es la misma, del Evangelio según San Juan.

2. Adoración de la Cruz: para compartir con Cristo este momento tan trascendente. La Cruz es el paso para el triunfo, se adora y venera con alegría y amor, pues en ella está nuestra salvación. "El que quiera ser mi discípulo tome su cruz y sígame".

3. Comunión: Se completa la vivencia de la Cena Pascual y su continuación en el "Monumento" que se puesto desde el día anterior (Jueves Santo).

Al final todos se retiran en silencio.

Por la noche, en algunos lugares se acostumbra realizar la Procesión del Silencio.




Fuente: www.vivelasemanasanta.com

jueves, 21 de abril de 2011

Jueves Santo, fiesta de institución del sacerdocio

La dignidad del sacerdocio católico
(por San Alfonso María de Ligorio)

San Ignacio, el mártir, dice que el sacerdocio es la cumbre de todas las dignidades que puedan existir en este mundo. Y san Efrén subraya: ”Es un milagro admirable la inconmensurable dignidad sacerdotal”. Bartolomé Caneo escribe apoyándose en San Agustín:”Oh sacerdote de Dios. Si contemplas lo alto del cielo, más elevado eres tú… si contemplas la sublimidad de los señores terrenos, más sublime eres tu; sólo eres inferior a tu Creador”.


San Crisóstomo, recordando las palabras de Jesús:”Quién los escucha a ustedes, me escucha a mí”, escribe:”Quien honra al sacerdote, honra a Cristo y quien injuria al sacerdote a Cristo injuria”. Los sacerdotes son los dispensadores de las gracias divinas, son colaboradores de Dios. Por eso declara San Máximo de Torino que el juicio del cielo está sometido a la voluntad del sacerdote porque ”el señor obedece al siervo y todo lo que aquel indica aquí abajo, lo cumple aquel arriba”, se atreve escribir San Juan Crisóstomo.

Si bajase el redentor mismo a su Iglesia y se sentara en el confesionario para perdonar los pecados diría Jesús:”Yo te absuelvo”, y si estuviese sentado un sacerdote en el confesionario al lado también diría”:Yo te absuelvo”, y ambos penitentes serían perdonados de la misma manera”. ¡Qué honor sería si el jefe de gobierno le diese a alguien el poder de sacar de la cárcel a quien quiera! Pero más grande es el privilegio y el poder que el Padre le ha dado a Cristo y este a los sacerdotes de liberar a las almas del poder del infierno como dice san Crisóstomo:”Todo juicio del cielo les ha sido entregado”.

Por eso podemos comprender que San Ambrosio afirma sin dudar:”No hay en este mundo nada que sea más elevado.” O para utilizar las palabras de San Bernardo:” A ustedes los sacerdotes el Señor los ha puesto por encima de reyes y emperadores, encima de los mismos ángeles”. Continúa diciendo San Pedro Damiani:” Los ángeles están al lado de los que ellos guardan y esperan la palabra del sacerdote; ni uno de ellos tiene el poder de atar o desatar”. Se cuenta una historia de los tiempos de San Francisco de Sales. Éste había ordenado sacerdote a un joven clérigo. El santo había observado antes cómo llegado a la puerta el joven solía siempre pararse como quien cede el paso a alguien.

Después de la ordenación vio que ya no cedía al paso. San Francisco le preguntó al joven sacerdote al respecto y éste le respondió:”Tengo el privilegio de ver continuamente a mi ángel de la guarda. Este siempre caminaba a mi derecha y delante de mí. Pero después de mi ordenación sacerdotal el ángel camina a mi izquierda y ya no quiere pasar delante de mí por la puerta”. Algo similar enseña San Francisco de Asís: “Si veo al mismo tiempo a un sacerdote y a un ángel, saludaría primero al sacerdote y luego al ángel.”

Muchos santos se animan hasta a decir que el poder del sacerdote es mayor que el de la Virgen María. San Bernardino de Siena escribe:”Bendita Virgen María, no quiero hablar en contra tuyo; perdóname, si digo: el Señor ha elevado al sacerdocio más que a ti porque el sacerdote puede llamarte a estar presente en este mundo en la consagración cuantas veces quiere mientras que tú tenias que esperar que se haga la voluntad de Dios”.

lunes, 18 de abril de 2011

Semana Santa año tras año

La Semana Santa nos hace sentir el aliento divino. En ella están compactadas grandes verdades de la fe, como la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo, cuyo relato nos estremece al proclamarlo dentro de la liturgia. En la austeridad de esos días, quienes podemos celebrarlos bien, sentimos la belleza de una teología narrativa, cuyo simbolismo ilumina muchas realidades del drama humano de la vida. A la par del relato de los sufrimientos de Cristo, vemos iluminarse, como en un primer plano, todos los demás dolores que sigue padeciendo la humanidad entera.

Desde el Domingo de Ramos hasta el de Pascua, se nos hace una eternidad la relectura de aquellos escenarios vividos por Cristo. Es intenso descifrar su contenido y aplicarlo a la realidad, ya sea en el microcosmos de nuestras propias historias personales o en el macrocosmo de la gran Historia por la que transita la humanidad actual.

Si ponemos ante nuestros ojos aquellos personajes, son impresionantes su peso y las consecuencias de su acción. Parecen ignorar la trascendencia de lo que está pasando, aunque ya estuvo escrito en muchas profecías.

Allí están representados distintos poderes, civiles y religiosos, locales y extranjeros, con sus propios intereses, y a vistas de un pueblo que se deja manipular por los que entienden bien la psicología de las masas y las conducen, con un falso liderazgo, hacia el mal. Allí están también los buenos, más vulnerables que nunca, aplastados por las fuerzas sutiles del mal. ¿Con cuál de ellos nos identificamos?, ¿a quién nos pareceremos más? Sin embargo, somos también los creyentes de la religión en la que muchas veces Dios, de los males, saca bienes. Año tras año, la Semana Santa es la oportunidad de recordarlo. ¿No tenía el Mesías que padecer todo eso para entrar en su gloria? (Lucas 24, 26).

La verdad es que la Resurrección acaba iluminando todo el misterio del dolor y del sufrimiento. No podemos llorar y sufrir como los que no tienen fe. Para nosotros, el misterio del mal en el mundo, al lado de todas las teorías que se puedan seguir planteando, tiene una fisura por la que se le puede vencer y no es otra que la voluntad de vencer al mal a fuerza de bien. Nos lo enseñó Jesús; por eso, tantas veces, acabamos dando las gracias de haber sufrido.

Autor: Padre Roberto Fernández

domingo, 10 de abril de 2011

Creemos en el Dios de la Vida

¿Quién no ha experimentado la muerte? Como pascua personal a todos nos tocará en un momento u otro. Pero como experiencia ajena, todos la hemos sentido. Cercana o lejana. En un familiar o un amigo. En los desastres naturales o las guerras que nos traen todos los días los medios de comunicación.

La muerte como realidad que nos pilla de improviso, de sopetón o como proceso lento que nos afecta a nosotros mismos cuando vemos que los años o la enfermedad nos van acortando las fuerzas y limitando la vida. La muerte está ahí. Siempre presente. Por mucho que nuestra cultura nos haga vivir la ilusión del ser siempre jóvenes, fuertes y guapos.

Por mucho que nos empeñemos en cuidar la salud a base de una buena alimentación, de hacer deporte y de seguir todos los consejos que los médicos puedan imaginar. Todo es por agarrarnos a la vida. A esta vida, que nos parece que es lo único que tenemos. Aunque notemos que, como la arena de la playa, se nos escapa de entre los dedos de la mano sin que podamos hacer nada ni sepamos a ciencia cierta cuánta arena nos queda entre los dedos.

Recuerdo ahora el chiste del sacerdote que atiende a un moribundo con palabras de consuelo: “Mira, hijo, tienes que tener confianza porque vas a ir a la casa del Padre.” Y el moribundo le responde: “Dirá usted lo que quiera, pero como en la casa de uno en ningún sitio.” Es un chiste pero refleja muy bien ese apego a la vida que todos tenemos.

No podía ser de otra manera porque es el mayor don que tenemos y los creyentes estamos convencidos de que es un regalo que hemos recibido de Dios.

Ante la muerte y la vida

En Cuaresma, tiempo de encuentro con nuestra realidad más honda, no podía faltar un momento de hacer presente ante nuestros ojos la muerte y, por tanto, la vida. Y, como creyentes, poner esas realidades en relación con Dios, en presencia de Dios.

Comprometidos con la vida de todos

Todavía estamos aquí, ciertamente. Todavía estamos envueltos por la muerte, que amenaza continuamente nuestras vidas. Pero la fe nos hace mirar más allá, nos ofrece una perspectiva más amplia. Nos hace vivir en la confianza y en la esperanza.

Al relacionarnos con la vida, en todas sus formas, sabemos que no está llamada a disolverse, a desaparecer, sino a llegar a su plenitud en Dios. Decir esto, creer esto, no nos puede dejar en una situación de pasividad. Nos sentiremos comprometidos a cuidar la vida, a defenderla, a promoverla, a devolverla su dignidad allá donde se haya perdido.

Recordemos a la madre Teresa de Calcuta cuando abrió aquella casa para acoger a los moribundos que estaban tirados por las calles. No pretendía devolverles la vida pero sí que murieran con la dignidad que merece una persona, un hijo de Dios.

Desde esta perspectiva, creer en el Dios de la Vida nos llevará a defender la justicia, a promover la fraternidad, a amar a los que nos rodean, a cuidarnos unos a otros, porque todos somos don de Dios. En nosotros vive hoy el Espíritu de Dios. Él nos vivifica y nos hace compartir esa vida con todos. No hay enfermedad que acabe con la muerte. Para Dios no hay ningún caso perdido. La casa de Dios es mi casa, nuestra casa, la verdadera casa y la verdadera familia a la que estamos llamados a pertenecer. En tanto que estamos aquí, de paso, estamos comprometidos a caminar juntos, a no perder a nadie. Porque todos somos familia de Dios. Y a todos nos espera Dios en la meta.

Autor: Fernando Torres Pérez cmf

Fuente:www.ciudadredonda.org

sábado, 2 de abril de 2011

Experiencia vocacional de Santiago Alberione

En Abundantes divitiæ el autor enumera, entre los “momentos de mayor gracia”: «primero, la vocación sacerdotal; segundo, la particular orientación de la vida…». Se trata de dos momentos sucesivos de una misma historia vocacional. La “particular” orientación se remonta, como sabemos, a la noche de luz entre el 1900 y el 1901; pero la primera vocación data de un decenio antes, el año escolástico 1890-1891, cuando el pequeño Santiago tenía seis años. «[La maestra Cardona] le interrogó en segundo lugar;reflexionó un poco, luego se sintió iluminado y respondió resuelto, ante la extrañeza de los alumnos: “Quiero ser cura”. Ella le animó y ayudó mucho. Era la primera luz clara; antes había sentido en el fondo del alma cierta tendencia, pero oscuramente…» (AD 9). 17Aquí tenemos en pocos rasgos los trazos esenciales de una vocación claramente percibida: desde los oscuros indicios en la primera infancia, a la luz y la resolución de los seis años (!), y luego el ánimo, la ayuda, el acompañamiento delicado en los años sucesivos.

Años que conocerán crisis devastadoras, como la de los “años turbulentos” de la adolescencia. Para comprender su importancia es necesario leer al trasluz las páginas del “diario” juvenil, que podemos considerar como las Confesiones del joven Alberione. Ahí leemos expresiones dramáticas (cf. SC 10; 93; 94; 101), debidas en parte a la literatura del tiempo pero significativas de un tormento no desdeñable.

Pero, tras la crisis, llega la gran luz carismática de los dieciséis años, en la que el futuro fundador ve indicada “la orientación especial” de su camino para la vida. En esa luz él comprende en perspectiva la verdadera naturaleza de su sacerdocio y las motivaciones y líneas esenciales de la propia misión (cf. AD 13-17).

Así que el P. Alberione experimentó en diez años, de 1890 a 1900, el misterio de la propia vocación como una llamada en dos etapas, una doble gracia: la llamada infantil al sacerdocio y la indicación más circunstanciada y definitiva de su misión específica.De tal vocación nunca dudó, no obstante la crisis; más aún, ésta le sirvió para verificar su autenticidad y para ratificar el modo de superar las dificultades vocacionales: con la absoluta desconfianza de sí y la total confianza en los guías que Dios le puso al lado.Reconsiderando más tarde las propias experiencias juveniles, el P. Alberione concluía: «Todo le sirvió de aprendizaje» (AD 90). Y particularmente en la promoción de las vocaciones («Ya sacerdote, tuve una treintena de sermones para incentivar las ayudas a las vocaciones misioneras»: SP nov. de 1947) y sobre todo en el cuidado vocacional de los jóvenes que el Señor le confió.

domingo, 27 de marzo de 2011

Una carta desde Japón de una misionera católica en el sentido de la palabra

Hoy es 16 de Marzo, y el terremoto que asoló la costa este de Japón ocurrió el 11. Sin embargo, los daños sufridos desde entonces no sólo se conocen mejor sino que van en aumento, especialmente con las explosiones los incendios y las fugas radioactivas de las centrales nucleares de Fukushima. Me piden que cuente “desde dentro” de la Vida Religiosa y Japón cómo estamos viviendo esta tragedia para la que adjetivos como dantesca o apocalíptica no son bastante expresivos. Aunque, ¿qué puedo decir?…

Vivo en la provincia de Chiba pero lejos de la costa y a varios cientos de kilómetros de la zona más devastada. Aquí sufrimos el terremoto (el más fuerte experimentado por mí en los más de 30 años de misionera en Japón) y sufrimos algunas de sus consecuencias… pero son poca cosa si lo comparamos con lo que vemos en TV. Verdaderamente no sé qué decir…

Así que entro en Internet, en la página de la Iglesia católica, para informarme. La Diócesis de Sendai que es la que ha sufrido todo el peso de esta catástrofe cuenta que algunas de sus iglesias han sufrido derrumbamientos y desperfectos… pero son pocas. Una religiosa de esa zona informa que todas las Hermanas de las 13 Congregaciones femeninas repartidas en 31 casas están bien. El Obispado nos dice que un misionero canadiense ha muerto de un ataque al corazón provocado por el seísmo.

La Diócesis vecina, Saitama, también informa de desperfectos en sus iglesias, y de algunos fieles que han tenido que dejar sus casas y utilizar los refugios.En Tokyo una parroquia ofrece ayuda psicológica y espiritual para hacer frente al stress de estos momentos. Eso es todo.

Sigo escribiendo, pero a mano. Ha comenzado un apagón eléctrico que durará tres horas. Están programados y repartidos por zonas para paliar de alguna manera la falta de energía provocada por los accidentes en las centrales eléctricas. Por las calles transitan menos coches ya que no se puede comprar gasolina. Los trenes también funcionan bajo mínimos. En los supermercados las estanterías están vacías… y la gente, toda, lo acepta sin quejas ni estridencias… es nuestro modo de solidarizarnos con los que están sufriendo mucho más que nosotras.

Vuelvo a mis pensamientos sobre la Iglesia y la vida religiosa en Japón tan minoritaria ¿qué hace en estos momentos?… ¿Cómo afronta la tragedia?… la únicas imágenes que acuden a mi mente son la de la sal y la levadura… en medio de todos, sencillamente, viviendo y sufriendo juntos. Pienso en esta Iglesia y esta vida religiosa que es la mía mientras veo por la ventana el pequeño campo de juegos del Jardín de infancia que regentamos.

Mañana es la ceremonia de fin de curso y las profesoras están alineando sillas y poniendo flores para organizar un salón de actos al aire libre, ya que el edificio se resquebrajó con el temblor y es peligroso usarlo. Todas trabajan uniendo esfuerzos para volver lo antes posible a la normalidad… Imagino que también las tres universidades, diez colegios de enseñanza secundaria y tantos parvularios de las Congregaciones Religiosas y las parroquias en la Diócesis de Sendai, estarán igualmente uniendo esfuerzos, trabajando juntos, católicos y no católicos, Hermanas y laicos, dando lo mejor de sí mismos… porque el Reino de Dios es de todos y entre todos nos vamos acercando a él.No somos los protagonistas… la Administración, las múltiples ONGs, las asociaciones de vecinos… funcionan perfectamente, están muy bien organizadas… lo que nosotras podemos hacer es colaborar con ellos como una ciudadana más, como un grupo más.

La Vida Religiosa por aquí no tiene poder… desde abajo, como todos, con todos, va aprendiendo y enseñando, dando y recibiendo… compartiendo. Esta es la imagen de Iglesia y de la Vida Religiosa que también ahora, en medio de la tragedia, sigue válida.

Somos vecinos de la gente, sin más privilegio que esa luz de esperanza que la fe pone en nuestro corazón. Decía ayer por Televisión una señora: “lo he perdido absolutamente todo. Sólo me queda la vida… pero tal vez hubiera sido mejor perderla también” ¡Si pudiéramos estar cerca de estos agujeros de desesperación callada para dar la mano! … Esa es nuestra humilde misión: optar por la vida, acompañar esperanzadamente. En cada parroquia, en cada comunidad, estar con las puertas abiertas, ofrecer, esperar… el anuncio del Evangelio en Asia se hace no a gritos sino en susurro… como se dijo hace bastante tiempo.

Y ahora, tal vez ni eso… ahora es tiempo de silencio respetuoso, dolorido.. para acompañar el sufrimiento que nos rodea.

Hermana Celia Fernández. Misioneras de Cristo Jesús, desde Chiba ken. Nagareyama.


domingo, 13 de marzo de 2011

Dejarse la piel


Todos damos por hecho frases como: "el que algo quiere algo le cuesta", o que "hay que dar lo mejor de sí por lo que buscas".

Lo que más nos debería importar es ser uno mismo, ¿verdad?

Pues la Cuaresma es una invitación a descubrirse, a quitarse capas, cáscaras y hacer salir lo mejor de sí, depurando lo peor de cada uno.

Ser uno mismo merece el riesgo de "dejarse la piel". La cuaresma exige cambio y los cambios no nos gustan.

Pero es la única manera de ir al centro de ti mismo, a la raíz de todo y descubrir que eres amado desde lo más íntimo de ti.

Una vez que hayas descubierto eso, no te quedará más que ser tú msimo y dar MUCHO FRUTO.

sábado, 5 de marzo de 2011

Cuaresma 2011. Miercoles de ceniza 9 de Marzo

¿Por qué la cuaresma?. ¡Qué absurdo! Si te fijas, los hombres estamos continuamente con el Yo en la boca: que si me han dicho, si siempre tengo que hacerlo yo, si me tienen manía, si era mío o para mí, que si yo he metido el gol, si yo le dije y entonces .... si me apetece a mí, qué pensarán de mí, ... y mil frases más que conjugan con distintos verbos el Yo, a Mí, Mío.

El miércoles de ceniza, la Iglesia nos recuerda: polvo eres y en polvo te convertirás. ¿Sabes qué quiere decir eso? Dios creó el cuerpo de Adán de la tierra, y nuestro cuerpo volverá a ser tierra con la muerte. Y nuestra alma volverá a Dios:

a) Si es una persona que ha amado a Dios se quedará disfrutando de Dios ya para siempre.

b) Y si es una persona que ha amado el YO, lo MÍO y el A MI no podrá estar en el Cielo porque allí sólo pueden ir los que han querido y quieren a Dios; y éstos también ya para siempre.

Por eso empieza así la Cuaresma: tenemos que ir amando a Dios y olvidando -matando- el Yo. Es tiempo para recordar que mi cuerpo se convertirá en polvo; recordar que tengo que cuidar la vida de mi alma; pedir más perdón por mis pecados; prepararme para recibir la salvación y el amor de Jesús que conmemoramos en la Semana Santa.

Dile a la Virgen que te gustaría vivir la Cuaresma como Ella quiere que lo hagas. Y pídele que te recuerde y te ayude a hacer con cariño este rato de oración estos 40 días. Le darás una alegría a Jesús. Se lo merece.

ORACIÓN

No me mueve, mi Dios, para quererteel cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temidopara dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en la Cruz y escarnecido.

Muéveme ver tu cuerpo tan herido
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, de tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera;
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

domingo, 27 de febrero de 2011

Hemos llegado al término de nuestro camino intercapitular

Hemos llegado al término de nuestro camino intercapitular, donde hemos sentido viva entre nosotras la presencia de Maestra Tecla, no sólo por haber celebrado el aniversario de su muerte y el de su nacimiento, sino porque ella es para nosotras modelo por excelencia de vida, de pasión apostólica y de estilo de gobierno.

Comienza un tiempo de animación para la implicación de toda la congregación, pero sobre todo, el tiempo de la concretización de las orientaciones y de las prioridades que han surgido de esta Asamblea».

El trabajo de dar vida a lo que el Espíritu ha llevado a maduración en el Intercapítulo, pasa hoy a manos de cada una de nosotras, en este particular momento histórico en el que nos preparamos a celebrar el centenario de la Familia Paulina y de nuestro Instituto. Sigamos unidas en la oración y en la escucha de la Palabra para hacer “estallar” su fuerza transformadora en nuestra vida, en las comunidades y en la misión.

Rediseñar la vida espiritual

1. Hacer “estallar” la fuerza transformadora de la Palabra que habita en nosotras y abre senderos de esperanza. Para tal fin, en el proyecto personal y comunitario privilegiar la asiduidad, la escucha, el estudio, la confrontación y la condivisión de la Palabra según el método verdad, camino y vida.

Rediseñar la pastoral vocacional


1. Fundar la pastoral vocacional sobre la Palabra de Dios, la Eucaristía, y el testimonio gozoso de una vida totalmente entregada. Activar nuevas iniciativas vocacionales y consolidar las ya iniciadas: utilizar las nuevas tecnologías, formar a los jóvenes a los media, promover el contacto con las comunidades de inmigrantes y con los universitarios, dar a conocer nuestro carisma a los sacerdotes.

Rediseñar la relación autoridad-obediencia

1. Seguir dando prioridad al valor de la relación autoridad-obediencia. Como estrategia privilegiar la escucha profunda de la Palabra, para vivir la configuración a Cristo obediente (cf. DF 39-40), y valorizar el estudio de las Constituciones, sobre todo los artículos dedicados a la obediencia y al gobierno.

2. Organizar, a nivel de circunscripción, iniciativas de formación para las superioras y todas las hermanas sobre el tema de la obediencia y de la autoridad, para vivir con renovada conciencia un estilo relacional que abra a la comunión, a ejemplo de la Primera Maestra Tecla.

sábado, 5 de febrero de 2011

Maestra Tecla

Nace en Castagnito de Alba, Italia, el 20 de agosto de 1894. El 27 de junio de 1915 se encuentra con el Padre Alberione, fundador de la Familia Paulina, quien la invita a coordinar un grupo de jóvenes que se preparaban a trabajar con la buena prensa. Acepta compartir con él, el proyecto de una nueva congregación femenina, las Hijas de San Pablo.

Un ideal: vivir como ha vivido San Pablo, el apóstol de las gentes. Tener mente y corazón universal como él. Imitar su caridad: El se hizo todo para todos. Una pasión: Llevar a todos al conocimiento de Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida. Una Intuición profética: Anunciar la Buena noticia, con los instrumentos de la comunicación social. Una Palabra: Hacer a todos la caridad de la verdad.

Tecla Merlo, mujer sencilla y dócil que supo acoger en la persona de Alberione la misión de la Hija de San Pablo.“Cooperó en la fundación de las otras instituciones de la Familia Paulina, no sólo con mucha oración sino de diversas formas y maneras. Un corazón grande modelado a imagen del corazón de Jesús”Padre Alberione.

Muere en Albano, Roma, el 05 de febrero de 1964. El 22 de enero de 1991, es proclamada venerable. Para celebrar los 100 años de su nacimiento, las Hijas de San Pablo, abrieron 15 nuevas fundaciones entre 1994-1995.

sábado, 22 de enero de 2011

La conversión y vocación misionera de San Pablo

Después de la muerte de Esteban la Iglesia de Jerusalén se encuentra fuertemente perse­guida. Los cristianos helenistas escapan de Jeru­salén y se dispersan por otras ciudades.

Lucas enfatiza que Pablo perseguía a los cris­tianos para hacernos comprender que su con­versión es un puro don de Dios, que es él quien toma la iniciativa. En Pablo, Jesús quiso mos­trar de forma muy evidente que él vino al mundo para salvar a los pecadores, para ejerci­tar su misericordia.

El Apóstol nunca dejó su pasado ni su fe judía, sino que, al conocer a Jesucristo, lo reco­noció como el cumplimiento de toda la espe­ranza que tenía Israel en el Mesías. Pablo nos manifiesta que en su vida se ha producido un cambio fundamental.

- El encuentro con Cristo resucitado, el Mesías, transforma su vida.
- La salvación es para todos los pueblos.

En los Hechos de los Apóstoles encontramos el relato de la conversión en tres lugares distintos:
- La primera narración la hace Lucas en Hech 9, 1-19.
- La segunda narración es el discurso que Pablo pronuncia a los judíos de Jerusalén, donde da detalles de su conversión: Hech 22,4-21.
- La tercera narración dice Lucas que es el relato de Pablo al rey Agripa: Hech 26, 9-18.

El acontecimiento de la conversión tiene seis momentos importantes:

1) Encuentro de Pablo con Jesús: la luz y la voz.
Este encuentro sucede en el camino de la vida. En viaje hacia Damasco, a medio día, Pablo se vio envuelto por una gran luz. Cayó en tierra, como Ezequiel (1, 28), cuando tuvo junto al río Kedar la visión de la gloria de Dios, y como Daniel (Dn 8,17-18), quien también cayó rostro en tierra cuando Dios se le acerco en la visión.

La repetición del nombre de Pablo, con el cual Cristo se dirige a él, nos evoca las grandes reve­laciones de Dios a Abraham, Moisés o Jacob (Gn 22, 1). Y la pregunta de Jesús: "¿Por qué me persigues?" nos hace ver que Cristo se identifi­ca con aquellos a quienes Pablo perseguía.
Pablo tiene que cambiar sus planes y su cami­no de manera total y radical, pues todo lo que hacemos a los discípulos lo hacemos a Cristo mismo (Mt 10, 20).

2) Pablo camina ciego a Damasco.
"Te será dicho lo que tendrás que hacer". Pablo queda ciego y la gente de la caravana lo guía hasta Damasco.

Pablo pasa tres días sin comer ni beber. La ceguera física es símbolo de la ceguera espiri­tual. Los tres días de esta prueba también nos recuerda a Cristo, que permaneció tres días en el sepulcro.
3) Pablo con Ananías.
Ananías recibió a Pablo en la comunidad cris­tiana, pero fue Jesús quien lo sanó y lo hizo su apóstol; Ananías fue un instrumento del Señor. Pablo se llenó del Espíritu Santo y se le caye­ron las escamas de los ojos, como sucedió a Tobit (Tob 11, 11), a quien Tobías curó de la ceguera para que pudiera ver a su hijo, figura del Hijo que verá Pablo. El Apóstol tendrá siempre en su mirada al Hijo de Dios, su Señor.

4) Bautismo.
Después de recobrada la vista, Pablo recibe su bautismo: `Levántate, ponte de pie'. Se levantó y fue bautizado" (Hech 9,18). El Apóstol nos dice más tarde: "¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús, nos hemos sumergido en su muerte? Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que así como Cristo resucitó por la gloria del Padre, también noso­tros llevemos una Vida nueva" (Rom 6, 3-4).

5) Apóstol perseguido.
Pablo dice: "Quiero que sepan, hermanos, que la Buena Noticia que les prediqué no es cosa de los hombres, porque yo no la recibí ni aprendí de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo. Seguramente ustedes oyeron hablar de mi conducta anterior en el Judaísmo: cómo perseguía con furor a la Iglesia de Dios y la arrasaba, y cómo aventajaba en el Judaísmo a muchos compatriotas de mi edad, en mi exceso de celo por las tradiciones paternas. Pero cuando Dios, que me eligió desde el seno de mi madre y me llamó por medio de su gra­cia, se complació en revelarme a su Hijo para que yo lo anunciara entre los paganos, de inmediato, sin consultar a ningún hombre y sin subir a Jerusalén para ver a los que eran Apóstoles antes que yo, me fui a Arabia y des­pués regresé a Damasco" (Gal 1, 11-17).

6) Pablo en la Iglesia de Antioquía.
Así como Jesús, en el Evangelio, eligió y envió a los Apóstoles, Lucas nos muestra que el Espíritu Santo eligió y envió a Pablo y Bernabé a la misión.

"En la Iglesia de Antioquía había profetas y doctores, entre los cuales estaban Bernabé y Simeón, llamado el Negro, Lucio de Sirene, Manahén, amigo de infancia del tetrarca Herodes, y Saulo. Un día, mientras celebraban el culto del Señor y ayunaban, el Espíritu Santo les dijo: 'Resérvenme a Saulo y a Bernabé para la obra a la cual los he llamado'. Ellos, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron. Saulo y Bernabé, enviados por el Espíritu Santo, fueron a Seleucia y de allí se embarcaron para Chipre (Hech 13,1-4).
PARA REFLEXIONAR
1) ¿Cuál es mi Damasco?
2) ¿Qué palabra de Dios escuché en mi camino?
3) ¿Qué luz me iluminó y qué actitud surgió en mi?
4) ¿Acepto las mediaciones de la Iglesia? ¿Cuáles?
5) ¿Cuándo fui bautizado/a?
6) ¿Cómo vivo el Bautismo, el estar sumer­gido/a en Cristo?
7) ¿Anuncio a Cristo con mi vida de amar hasta incomodar a los otros?
8) ¿Realizo la misión como enviado/a por la comunidad?


ORACION CONCLUSIVA
“Jesús, te alabo por haber convertido a Pablo de perseguidor en incansable apóstol de la Iglesia.
San Pablo, intercede por mí ante el Señor, para que me conceda un corazón abierto a su gracia, la liberación de mi egoísmo, la conversión y una plena configuración de mi vida con la de Jesucristo”. Beato Santiago Alberione


sábado, 8 de enero de 2011

El Bautismo del Señor. Este es mi Hijo, el amado

Hay momentos en la vida de las personas que marcan un antes y un después. Pueden ser puntuales, pueden ser procesos en el tiempo, pero no hay vuelta atrás. Se pueden poner muchos ejemplos: cuando un joven se pone a trabajar por primera vez o cuando comienza sus estudios en la universidad –eso implica muchas veces el abandono de la casa familiar– o cuando entra en un noviciado porque quiere ingresar en una congregación religiosa. Incluso en el caso de que se pierda el trabajo, de que se deje la universidad o de que se abandone la congregación religiosa, nada vuelve a ser como antes.

El Bautismo de Jesús que este domindo celebramos como broche y punto final del tiempo de Navidad viene a ser algo así. El tiempo antes del Bautismo suponemos que fue vivido con su familia en la evolución normal de cualquier niño-chico-joven-adulto de aquel tiempo. Según la tradición Jesús muere en la cruz con 33 años. Si le restamos los tres años de la vida pública que relatan –más o menos– los Evangelios, se podría decir que se bautizó a los 30 años. Eso nos habla de mucho tiempo de vida “normal”, “ordinaria”.

Jesús en busca de sentido

Pero algo debió suceder para que Jesús se acercase a Juan y le pidiese que le bautizase. Ese algo fue sin duda parte de un proceso en el que Jesús toma conciencia de su misión. Desde nuestra fe confesamos que Jesús era Dios pero también que era plenamente hombre. Por tanto, debió pasar por los procesos ordinarios de reflexión y discernimiento hasta darse cuenta de que su vocación, su llamada, no era a pasarse la vida repitiendo lo mismo que había hecho su padre, José. Lo suyo no era ser artesano. En ese momento Jesús descubre su vocación y se redescubre a sí mismo. Su experiencia de sentirse Hijo le lleva a darse cuenta de que su misión consiste en anunciar a todo el mundo la buena nueva de la salvación.

Los evangelistas lo condensan en este momento del Bautismo con la imagen de la paloma que simboliza al Espíritu de Dios y con las palabras del cielo: “Este es mi hijo, el amado, mi predilecto.”

La misión recién asumida por Jesús, es una misión que le lleva a dejar todo y a comenzar una vida nueva. Familia, trabajo, amigos, todo queda atrás. En adelante su madre y sus hermanos serán los que escuchan la Palabra de Dios. Su familia serán todos los hombres y mujeres porque todos son amados por Dios. La familia es la familia del Reino. Comienza un mundo nuevo.

Una misión que llena su vida

El libro de Isaías nos da las claves desde las que los evangelistas interpretaron la misión de Jesús. Será el mesías esperado pero no de la forma ni con el estilo que lo esperaban los israelitas de su tiempo. El mensaje de la buena nueva es un mensaje amable, que respeta a las personas y su libertad. Se dirige de una manera especial a los que sufren, a los marginados, a los que están sometidos a la injusticia. El mensaje del reino promete la libertad y la plenitud de la vida en el marco de la familia de Dios.

El Bautismo marcó un antes y un después en la vida de Jesús. A partir de él “pasó haciendo el bien”. Ese debería ser el principal distintivo por el que se nos debería conocer a sus discípulos. Como Jesús nos hemos bautizado, el Espíritu se ha posado sobre nosotros. Ahora nos queda vivir como Jesús: haciendo el bien y curando de todo dolor a los que nos encontramos en nuestro camino. Así verán que Dios está con nosotros

Autor: Fernando Torres Pérez cmf
Fuente: http://www.ciudadredonda.org

sábado, 1 de enero de 2011

La fiesta de la Epifanía del Señor

Hoy celebramos la fiesta de la Epifanía, es decir, de la manifestación de Jesús como Señor de todos los Pueblos. Es una gran fiesta para nosotros los cristianos, de manera especial celebrada en Oriente, por su significado: Dios se ha manifestado en Jesús, como un Dios universal, un Dios de la humanidad y no sólo de un Pueblo.

La fiesta de la Epifanía tiene su centro en el reconocimiento que los magos de Oriente le dan a Jesús como Rey, Señor y Redentor; por eso se le llama fiesta de la Epifanía o Manifestación de Dios al mundo. Considero que esta fiesta nos debe ayudar a reflexionar sobre la universalidad del mensaje de Cristo. A veces los cristianos hemos “acaparado” de tal manera el mensaje de Cristo que casi hemos hecho imposible que alguien más se enriquezca de él. Tenemos que ser consciente que Cristo vino a redimir a toda la humanidad y por ello su mensaje ha de ser universal.


Lo grandiosos de este acontecimiento de los magos es que hace que Jesús “evangelice” todavía sin hablar; es decir, ese pequeño niño, recostado en un pesebre, era ya un mensaje de salvación que movilizó a estos magos a buscarlo para adorarlo. ¿Cuál era este mensaje que transformó la vida de estos magos? La persona de Jesús representa para todos los hombre la encarnación del hombre perfecto; analicemos en qué sentido sucede esto. El hombre es un ser que encuentra su realización en la apertura al otro, y su realización perfecta en su apertura a Dios. Por lo tanto, en Jesús encontramos al hombre que está abierto de tal manera a Dios, que es Dios mismo hecho hombre, y también esta abierto a los demás de tal manera que todo el sentido de su existencia somos nosotros. Por esto, el mensaje de Jesús no se puede limitar a unas cuantas prácticas religiosas. Su mensaje llega a los más profundo del ser humano; él es la realización plena de toda aspiración del hombre. Por eso en él todo hombre puede encontrar un mensaje de esperanza y salvación.

¿Qué nos enseña esta realidad a nosotros? Muchas veces hemos reducido nuestro seguimiento de Cristo a una prácticas religiosas, donde ser cristiano es: bautizarse, ir a misa, y seguir más o menos los diez mandamientos. Pero la fiesta de hoy nos dice que eso no es lo único de nuestro cristianismo. Ser cristianos es aceptar que en Cristo encontramos una manera perfecta de ser humanos, que en él encontramos el camino perfecto para hacer la voluntad de Dios sobre nosotros. Ser cristianos es vivir desde la verdad, haciendo el bien y buscando radicalmente el amor como principio de acción. Ser cristianos es vivir esa radicalidad en la apertura al otro (mi hermano) y al Otro (Dios), encontrando mi plena realización en el dar y no en el recibir.

De esta manera, no es un verdadero cristiano el miembro confesional del partido, sino quien se hace realmente humano por su vivencia cristiana. Si todos viviéramos así nuestro cristianismo, estoy seguro que muchos otros hermanos aceptarían el testimonio de Cristo como testimonio para sus vidas. Entonces estaríamos promoviendo verdaderamente el mensaje UNIVERSAL que Jesucristo nos vino a traer.

PARA REFLEXIONAR

¿En dónde estoy basando mi seguimiento de Cristo, en el cumplimiento de unos ritos, o en mi esfuerzo por vivir plenamente como humano, tomando a Cristo como modelo? ¿Estoy dando testimonio de mi cristianismo con mis actos o sólo con los ritos? Recordemos que todos nuestros ritos religiosos deben ser expresión de nuestras acciones cotidianas.

¿Podemos seguir la estrella, la luz de belén?, ¿como lo hicieron los reyes de oriente? ¿Estamos dispuestos a mirar hacia arriba y dejar de mirar solo lo terrenal? ¿Estamos dispuestos a adorar al rey como lo hicieron esos reyes paganos?

Levantemos nuestras cabezas y admiremos la majestad de Dios, el nos espera, paciente , y nos guia con su luz el camino hacia la santidad.

Fuente: http://www.reflexion.org.mx

sábado, 18 de diciembre de 2010

Fin de una experiencia, inicio de un nuevo camino

El Seminario internacional para las Formadoras FSP, realizado en Roma desde el 10 de octubre al 10 de diciembre de 2010, concluyó con una solemne Celebración Eucarística, seguida del canto del Magnificat. Fueron dos meses de intensa actividad, de estudio, de reflexión, de trabajo en grupo y de oración, durante los cuales 32 Hijas de San Pablo − formadoras de pre-postulantado, postulantado y noviciado − provenientes de 19 naciones - pudieron profundizar el itinerario formativo que el beato Santiago Alberione, fundador de la Familia Paulina, propone en el texto Donec formetur Christus in vobis.

Las formadoras elaboraron un Documento final que contiene las líneas prioritarias y pedagógicas, a inserirlas en el proyecto formativo de las diversas circunscripciones. Dichas líneas ayudarán en el acompañamiento de las jóvenes para que asuman y vivan el espíritu del Donec formetur, entrando ya en el pre-postulantado y en el noviciado en el camino de la “cristificación”, con corazón abierto para descubrir la voluntad del Padre que llama y envía «a anunciar las insondables riquezas del misterio de Cristo».

Sor M. Antonieta Bruscato, superiora general, en el encuentro final saludó así a las formadoras: «El Señor, que les ha concedido la gracia de participar a este Seminario haciéndoles gustar mayormente el don y la belleza del carisma paulino, ahora les encarga transmitir a todas las hermanas de sus circunscripciones y comunidades, y sobre todo a las jóvenes, la experiencia vivida. Esto, ciertamente, hará revivir en el corazón de cada una la llama del carisma, la pasión por Dios y por la humanidad».

Fuente: http://www.paoline.org

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Beato Santiago Alberione - Fundador de las Hijas de San Pablo (Paulinas)

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Beato S. Alberione